Los imbéciles no se complican.
Una de las cosas que más me gustan del sentido del humor es que puedes hacer las críticas más feroces y que la gente se ría.
Lo malo, claro está, es que como se presenta en forma de humor luego no se toma en serio.
Merece la pena leer [bitácora de queque] Los imbéciles.
He extraido un cachito, pero hay que leerla entera.
Si yo fuera mujer (tranquilos, no soltaré tópicos como que sería muy puta y que estaría todo el día jugando con mis tetas) viviría desquiciada, sin saber muy bien a quien debo parecerme. ¿A Bridget Jones, a Ally McBeal, a Yola Berrocal o a mi abuela, que no parecía mucho más infeliz que las nuevas super women? Sería injusto achacar esta esquizofrenia exclusivamente a los gurús de la moda. Los hombres/imbéciles también tenemos mucha culpa: por no estudiar corte y confección, por no escucharlas, por ser imbéciles y no protestar (Saramago sostiene que deberíamos ser nosotros quienes nos manifestáramos contra la violencia de género); y puede que un poco ellas, que siguen sin rebelarse contra la insultante publicidad de Corporación Dermoestética, por ejemplo. Y que tarden mucho, por otra parte
Por otra parte ya estoy preparando las conclusiones del pasado 14. No me convence mucho lo de este domingo, me parece precipitado, pero estaré.
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