Había una vez unos hombres ricos
Había una vez unos hombres muy ricos muy ricos muy ricos.
Eran unos hombres muy venerados.
La actividad de los hombres venerados era jugar. Jugaban constantemente. Pero sólo a una cosa.
Eran tan venerados que los otros siempre hablaban de ellos. Era lógico hacían unas cosas increibles :dunce_tb: . En muchas ocasiones, los otros, se sentían partícipes. Gritaban y gritaban. Se alegraban o lloraban. Discutían si hacía falta hasta con sus mejores amigos. Vivían por ello (no los hombres ricos y felices, los otros).
Todos estaban siempre pendientes. Sin descanso.
Día tras día.
- “se ha sacado un moco, ¿os habeis fijado cómo?. Que estilo, que clase.”
- “Buah, eso no es nada subnormal. No tienes ni idea, deberías ver a …”
Día tras día.
- “se ha sacado un moco, ¿os habeis fijado cómo?. Que estilo, que clase.”
- “Buah, eso no es nada subnormal. No tienes ni idea, deberías ver a …”
Día tras día.
- “se ha sacado un moco, ¿os habeis fijado cómo?. Que estilo, que clase.”
- “Buah, eso no es nada subnormal. No tienes ni idea, deberías ver a …”
Día tras día.
- “se ha sacado un moco, ¿os habeis fijado cómo?. Que estilo, que clase.”
- “Buah, eso no es nada subnormal. No tienes ni idea, deberías ver a …”
Gracias a esto, en una pequeña irreductible aldea, algunos hombres sufrieron un shock cerebral.
Tanta obcecación, por extraño que parezca, los había aturdido de tal manera que parecían haber despertado.
Más allá de los hombres ricos pudieron ver y percibir que existían cientos de cosas. Se podía jugar a otras cosas y tenían tiempo para otras tantas.
Se dieron cuenta de que … Se dieron cuenta.
No obstante, prefirieron no descubrir su secreto nunca a los otros, porque gracias a ello vivían muy bien, muy felices y muy contentos.
Etiquetas: Nocturnos, Pensamientos
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