El sol se llama Lore, Lorenzo y la Luna, Luna, Catalina, Lina…
Hoy me he acordado de esta canción infantil que me enseñaron en el colegio…
Me marcó mucho porque descubrí que el Sol se llamaba como mi abuelo, cosa que no desconocía y que no sabía como me podía haber pasado desapercibida tantos años. Que ya ves tú, con menos de 12 años (que era como mucho lo que debía tener), no tenía más que otros 9 de consciencia y ya me parecían muchos.
Tenía un ritmo muy pegadizo.
El Sol se llama Lorenzo
El Sol se llama Lore, Lore, Lorenzo,
el Sol se llama Lore, Lore, Lorenzo,
y la Luna, Luna,
Catalina, lina.
Cuando Lorenzo se acuesta,
cuando Lorenzo se acuesta,
se leva, levanta Catalina, lina.
No se si la canción es exactamente así, pero así la recuerdo.
Rápidi-túpiti-túpiti-tá
Y mientras esto buscaba, en una posible versión más longeva he encontrado muchas canciones juveniles.
Recomiendo:
LOS CHOPOS
Los chopos,
los chopos,
los chopos de la Ribera
ya tienen,
ya tienen,
ya tienen todos tu nombre;
los escri,
los escri,
los escribí con la punta
de mi na,
de mi na,
de mi navaja campera.
ESTABA LA PÁJARA PINTA
Estaba la pájara pinta
sentada en el verde limón;
con el pico picaba la hoja,
con el pico picaba la flor.
Ay, ay, ¿dónde estará mi amor?
Ay, ay, ¿cuándo le veré yo?
Me arrodillo a los pies de mi amante,
le levanto al instante.
Dame la mano,
dame la otra;
un besito con tu boca,
la reverencia,
la media vuelta,
la vuelta entera.
Yo soy la viudita
del conde Laurel,
quisiera casarme
y no sé con quién.
Contigo sí,
contigo no;
contigo niña
me he de casar yo.
¿DÓNDE VAS, ALFONSO XII?
¿Dónde vas, Alfonso XII,
dónde vas, triste de ti?
Voy en busca de Mercedes
que ayer tarde no la vi.
Si mercedes ya se ha muerto,
muerta está, que yo la vi:
cuatro duques la llevaban
por las calles de Madrid.
La caja era de oro
forrada de carmesí
y las flores que llevaba
la cubrían: ¡más de mil!
Pobre niña sevillana,
sin empezar a vivir,
a tus dieciocho años
ya dejaste de existir.
El rey se muere de pena;
sin ti no puede vivir;
no halla alivio ni consuelo,
como tú, se va a morir.
Era linda y candorosa,
parecía un serafín;
era tierna y primorosa
como una rosa de abril.
España llora su muerte;
la llora todo Madrid.
¿Dónde vas Alfonso XII,
dónde vas, triste de ti?
UNA MAÑANITA FRESQUITA DE MAYO
Una mañanita fresquita de mayo
cogí mi caballo y me fui a pasear
por la senda donde mi morena,
gentil y risueña, solía pasar.
Yo la vi que cortaba una rosa,
yo la vi que cortaba un clavel,
yo la dije: jardinera hermosa
que dame una rosa del rico vergel.
Y eso que me pides, ya te lo daré,
pero si me juras que nunca has tenido
rosas en la mano de otra mujer.
Yo te juro, te juro, te juro,
yo te juro y te juraré,
yo te juro que nunca he tenido
rosas en la mano de otra mujer.

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