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Viajar en transporte público


Hace tiempo que para mí, viajar en transporte público se había convertido en algo meramente testimonial.

Llevaba un par de años, coincidiendo con la finalización de mis estudios, en que las ocasiones en que utilizaba el transporte privado, el coche, eran mucho más elevadas que las ocasiones en que utilizaba el transporte privado.
Actualmente he vuelto a usarlo para ir a hacer mis prácticas en empresa como becario. Me viene bastante bien porque en menos de 40 minutos me transporto de un sitio a otro, con una simple combinación del tren de San Fernando (un ratito a pie y otro andando) y el autobús. Para colmo, como voy al centro, estoy muy bien comunicado, y puedo usar dos autobuses distintos, uno que me pilla cuesta abajo para ir y el otro que me pilla cuesta abajo para volver :tongue1_tb:. Cuesta abajo es el trayecto a pie entre mi casa y las paradas de autobús. Como todos bien sabreis… Madrid está plagado de cuestas. :ohmy_tb:

He aquí, unos cuantos datos sobre el tiempo que tardo en realizar algunos de mis trayectos más habituales, calculando los tiempos “puerta a puerta” (desde la puerta de mi casa a la puerta del lugar destino):

Transporte privado

  • Mi centro de estudios se encuentra a una media hora usando coche.
    Los máximos son de una hora y cuarto y los minimos de 25 minutos.
  • Salir por la noche tiene una media de 45 minutos usando coche.
    Los máximos son de una hora y cuarto y los minimos de 25 minutos.

Transporte público

  • Mi centro de estudios se encuentra a una hora usando autobús metropolitano y/o metro y/o tren (cercanías) y/o autobús interurbano. Cómo poco he de usar dos de los anteriores medios para llegar a mi destino. Combinar transporte público tiene el problema de la sincronización, como bien sabréis, bajar de un autobús no implica cojer en seguida el metro.
    Los máximos son de unas dos horas y cuarto y los mínimos de una hora.

-Entramos en modo Voz Transcendental-

Viajar en transporte público tiene la ventaja de que ves cosas y comportamientos peculiares, muy peculiares algunos, joder. Puedes ser testigo de conversaciones irrelevantes. O cruzar miradas y vivir romances de 20 minutos. Sufrir el hacinamiento propio de un campo de concentración, inclusive en ocasiones con pequeñas torturas (aunque esto no es una ventaja :thumbdown_tb:). En ocasiones la vena conciliadora de la convivencia actúa para no hacer desaparecer a algún viajero que otro… :guns_tb: :furious_tb:.
¿Cuáles son las experiencias que recordáis?

La cercanía al viajar en transporte público cruza nuestras vidas por momentos con el resto del mundo. Y es que en transporte público viajamos casi todos alguna vez, con lo cual es el único sitio junto con los hospitales y los cementerios donde convivimos con mucha gente y muy distinta.
Quiero analizar esta heterogeneidad por temas para ver que no se escapa nadie y que todo ser entra.
El tema religioso abarca desde no creyentes a fanáticos de alguna religión (menos los lunies estos que viven en el siglo no se cual y no recuerdo su nombre).
El tema social abarca todas las razas y todas las culturas, quedando fuera algun esquimal y algun aborigen.
El tema económico y politico-social abarca toda “clase” económica y todo cargo profesional ya sea politico, famoso, profesor… quedando fuera algun Emilio Botín y dirijentes de agendas muy estresadas (¿¿apretadas??)

-Terminamos el modo Voz Transcendental-

Con la edad lo único que ocurre es que tienes acceso a cosas que antes no podías permitirte por cuestiones de edad o económicas, me resisto a creer en “que nos hacemos mayores o que maduremos” (eso lo veo un poco más como una chorrada)

Última hora:
Me cago en el cabrón que viajaba hoy en mi autobús y ha esparcido el olor de un pollo asado recien hecho por todo el autobús con alevosía. Eran las 3 y pico y tenía un hambre que… Jodo.

Saludos :bye_tb: :bye_tb:

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Los justos


Antes de nada, este relato no es mío, ya se que últimamente estoy algo copión, pero en esto se basa la evolución, modificar lo que han hecho otros antes intentándolo mejorar.
Este no lo he modificado, porque me parece tan bueno, que mejor no tocar.

Un caso que puede ser real nos sirve para contemplar las redes de pares desde una perspectiva diferente a la que nos quiere hacer ver la industria.

Los miércoles a las nueve de la noche, hora de Nueva York, la cadena norteamericana ABC emite una serie de televisión que me gusta. A esa misma hora un mexicano llamado Elías, dueño de un vivero en Veracruz, la está grabando directamente a su disco rígido, y tan pronto como acabe subirá el archivo a Internet, sin cobrar un centavo por la molestia. Tiene esta costumbre, dice, porque le gusta la serie y sabe que hay personas en otras partes del mundo que están esperando por verla. Lo hace con dedicación, del mismo modo que trasplanta las gardenias de su jardín para que se reproduzca la belleza.

A las once de la noche de ese mismo miércoles, Erica, una violinista canadiense de venticuatro años que ama la música clásica, baja a su disco rígido la copia de Elías y desgraba uno a uno los diálogos para que los fanáticos sordomudos de la serie puedan disfrutarla; distribuye esos subtítulos en un foro tan rápido como puede. No cobra por ello ni le interesa el argumento: lo hace porque su hermano Paul nació sordo y es fanático de la serie, o quizás porque sabe que hay otra mucha gente sorda, además de su hermano, que no puede oír música y debe contentarse con ver la televisión.

A las 3:35 de la madrugada del jueves, hora venezolana, Javier baja en Caracas la serie que grabó Elías y el archivo de texto que redactó y sincronizó Erica. Javier podría ver el capítulo en idioma original, porque conoce el inglés a la perfección, pero antes necesita traducirlo: siente un placer extraño al descubrir nuevas etimologías, pero más que nada le place compartir aquello que le interesa. Para no perder tiempo, Javier divide el texto anglosajón en ocho bloques de tamaños parecidos, y distribuye por mail siete de ellos, quedándose con el primero.

Inmediatamente le llega el segundo bloque a Carlos y Juan Cruz, dos empleados nocturnos de un Blockbuster boneaerense que suelen matar el tiempo jugando al ajedrez, pero que ocupan los miércoles a la madrugada en traducir una parte de la serie, porque ambos estudian inglés para dejar de ser empleados nocturnos, y también porque no se pierden jamás un capítulo.

El tercer bloque de texto lo está esperando Charo, una ceramista de Alicante que está subyugada por la trama y necesita ver la serie con urgencia, sin esperar a que la televisión española la emita, tarde y mal doblada, cincuenta años después. El cuarto bloque lo recibe María Luz, una tipógrafa rubia y alta que trabaja, también de noche, en un matutino de Cuba: María Luz deja por un momento de diseñar la portada del diario y se pone rápidamente a traducir lo que le toca. Dice que lo hace para practicar el idioma, ya que desea instalarse en Miami.

El quinto bloque viaja por mail hasta el ordenador de Raquel y José Luis, una pareja andaluza que vive de lo poco que le deja una librería en el centro de Sevilla. Llevan casados más de venticinco años, no han tenido hijos, y hasta hace poco traducían sonetos de Yeats con el único objeto de poder leerlos juntos, ella en un idioma, él en otro. Ahora, que se han conectado a Internet, descubrieron que además de buena poesía existe también la buena televisión.

El sexto bloque le llega a Ricardo, en Cuzco: Ricardo es un homosexual solitario —y muchas noches deprimido— que traduce frenéticamente mientras hace dormir a su gato Ezequiel. El séptimo lo recibe Patrick, un inglés con cara de bueno que viajó a Costa Rica para perfeccionar su español, lo desvalijó una pandilla casi al bajar del avión pero igual se enamoró del país y se quedó a vivir allí. Y el octavo bloque le llega, al mismo tiempo que a todos, a Ashley, una chica sudafricana de madre uruguaya que es fanática de la serie porque le recuerda (y no se equivoca) a su libro favorito: La Isla del Tesoro.

Los ocho, que jamás se han visto las caras ni tienen más puntos en común que ser fanáticos de una serie de la televisión o de un idioma que no es el materno, traducen al castellano el bloque de texto que le corresponde a cada uno. Tardan aproximadamente dos horas en hacer su parte del trabajo, y dos horas más en discutir la exactitud de determinados pasajes de la traducción; después Javier, el primero, coordina la unificación y el envío a La Red. Ninguno de los ocho cobra dinero para hacer este trabajo semanal: para algunos es una buena forma de practicar inglés, para otros es una manera natural de compartir un gusto.

A esa misma hora Fabio, un adolescente a destiempo que vive en Rosario, a costas de sus padres a pesar de sus 23 años, encuentra por fin en el e-mule la traducción al castellano del texto. Con un programa incrusta los subtítulos al video original, desesperado por mirar el capítulo de la serie. A veces su madre lo interrumpe en mitad de la noche:

—¿Todavía estás ahí metido en Internet, Fabio? ¿Cuándo vas a hacer algo por los demás, o te pensás que todo empieza y termina en vos?

—Tenés razón mamá, ahora mismo apago —dice él, pero antes de irse a dormir coloca el archivo subtitulado en su carpeta de compartidos para que cualquiera, desde cualquier máquina, desde cualquier lugar del mundo, pueda bajarlo. Fabio jamás olvida ese detalle.

Los jueves suelo levantarme a las once de la mañana, casi a la misma hora en que Fabio, a quien no conozco, se ha ido a dormir en Rosario. Mientras me preparo el mate y reviso el correo, busco en Internet si ya está la versión original con subtítulos en español de mi serie preferida, que emitió ocho horas antes la cadena ABC en Estados Unidos. Siempre (nunca ha fallado) encuentro una versión flamante y me paso todo el resto de la mañana bajándola lentamente a mi disco rígido, para poder ver el capítulo en la tele después de almorzar. Mientras espero, escribo un cuento o un artículo para Orsai: lo hago porque me resulta placentero escribir, y porque quizás haya gente, en alguna parte, esperando que lo haga.

El artículo de este jueves habla de Internet. Dice, palabras más, palabras menos, algo que hace venticinco años dijo Borges mucho mejor que yo, en un poema maravilloso que se llama Los Justos:

“Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.”

Enlace original:
http://orsai.bitacoras.com/archives/000743.php

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Nänai, Deseos y averías


  • Sin Web
  • Nänai, Deseos y averías
  • Tipo: Restaurante/Bar de Copas
  • Dirección: Barco, 29
  • Ver en el mapa de google
  • Teléfono: -
  • Metro: Tribunal
  • Horario: -

Según yo

Es un sitio con una decoración bastante atípica, todas las mesas y sillas son distintas, puede que alguna silla se repita.
Tienen un surtido de tes y batidos interesantes.
Platos para comer no tienen muchos, no es para “cenar” pero se puede ir uno con la barriga satisfecha. El otro día probé una patatas a lo pobre cubiertas completamente con 3 tipos de quesos que estaba :doh_tb:, de lujo, bien servidas además en un cuenco de barro de estos de alubias. Y menos mal que no tenían las croquetas rellenas (con entre otras cosas pasas), que eso tenía ya que ser cercano al acabose culinario.
En total 2 refrescos y las patatas 7,5 €.

Según la guía del ocio

Delicado y encantador café bar de inspiración feminista, que vale la pena visitar. Es un lugar decorado a base de elementos que parecen provenir de aquí y de allá, pero mezclados con mucho cuidado hasta conseguir un conjunto acogedor y agradable, como un amplio salón de matices de los setenta, pero sin llegar a la estridencia retro.

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“En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores”


Los ladrones del “robo más audaz de la historia” dejaron además tras de sí unas pistolas de juguete y un poema.

A mediados de enero, se produjo en Acassuso, Buenos Aires, el robo a una sucursal del Banco Río, una filial del BSCH.

Un número sin determinar de delincuentes se llevó 600.000 pesos de la caja fuerte, además del contenido de 145 cajas de seguridad, en lo que la policía de ese país calificó como “el golpe más audaz de la historia”.

Para ello terminaron de cavar un pasadizo que estaba a medio construir durante meses, sirviéndose de la red de alcantarillado.

Dejaron el túnel inconcluso, a sólo 15 centímetros de la pared del banco.

A las 12.20 horas del viernes 13 de enero, cuatro de los ladrones entraron en la sucursal.

Esperaron a que llegara la policía, y mientras pretendían intentar llegar a un acuerdo con el negociador policial, abrieron las cajas, se llevaron el dinero, y salieron por el túnel que habían construido, después de completarlo y de colocar un archivador frente al mismo para disimular el boquete.

Ahora, mientras la policía prosigue la investigación, se ha sabido que, además de todas estas hazañas, los ladrones tuvieron la suficiente calma como para cantarle ‘cumpleaños feliz’ a una de las rehenes.

Durante el atraco, los ladrones requisaron los móviles a todos los secuestrados, pero uno de ellos no paraba de sonar.

Rehén afortunado y ladrones con sentido del humor

Una de las rehenes, una abogada llamada Estela, que cumplió 59 años ese día, le comentó a otro de los secuestrados que probablemente se trataba del suyo, porque era su cumpleaños.

Al oírla, uno de los ladrones llamó al resto de sus compinches y todos se pusieron a cantarle.

A Estela los ladrones le hicieron otro pequeño regalo: dejaron su caja fuerte intacta.

Pero como si esto no fuera suficiente muestra de la tranquilidad con la que afrontaron el atraco, se ha sabido también que los ladrones dejaron tras de sí unas pistolas de juguete, y un poema: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores”.

Enlaces:
http://www.20minutos.es/noticia/87066/0/buenosaires/robo/cumpleanos/

Esta historia me ha parecido simplemente genial.
Quizás no muy legítimo porque se trata de un robo de dinero directo, esperemos que robasen a no necesitados que lo robaron de forma indirecta, es decir, estafadores legítimos, es decir, los que se enriquecen gracias al esfuerzo de otros, es decir, empresarios sin escrúpulos.

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Bebo Valdés: Mago del piano, Maestro del son y Señor del jazz latino y del bolero


Bebo Baldes "Un hombre con dignidad no cede"

Bebo Baldes "Un hombre con dignidad no cede"

Es uno de los músicos cubanos más relevantes por su fusión del jazz con la música afrocubana. Su fama resurgió en 2001 con el filme Calle 54, de Fernando Trueba. Después llegó el gran éxito Lágrimas negras, un disco entre el bolero y el flamenco que grabó con El Cigala. Nació hace 87 años, tiene 7 hijos y 13 nietos.

Bebo Valdés ha devorado la vida como al piano, con pasión, altibajos y riesgo. Y ahora, en el pedestal de los grandes pianistas, sólo pide estar sano.

Hoy no lleva las zapatillas de deporte…
Es que voy de traje.
Pensé que las llevaba siempre para salir corriendo de las entrevistas.
¡Oye! (risas).
¿Tengo delante a un niño eterno y muy alto?
Ni contando de atrás para adelante soy un niño. Pero en mi cabeza sí podría serlo, y en mi niñez tengo los recuerdos más lindos, sobre todo de mi mamá. Es lo que más he querido en mi vida.
Y se quedó sin despedirse de ella, cuando murió…
Fue un momento duro. Pero no iré a Cuba hasta que no haya Constitución, así que olvídate. Después de 45 años sin ir [abandonó la isla en 1960 y desde 1963 vive en Estocolmo, Suecia], si espero dos o tres, que son los años que me quedan por vivir… ¡Fuera!
¿Qué cree que pasará cuando muera Fidel?
No tengo nada en contra de Fidel sino en contra del régimen, de todos los dictadores, de izquierdas o derechas. No soy persona de rencores y de odios, pero sé que no hay dictadores buenos o regulares. No pueden serlo si oprimen a las personas.
¿Es usted generoso?
Un poquito más humanitario que ellos, sí. Además, la política no me gusta.
Pero tiene ídolos: Mandela, Gandhi…
¿Tú sabes qué es ganar una guerra sin tirar un tiro? Mira lo que le pasó a Jesucristo, y mira lo que creó. Un hombre con dignidad no cede, aunque le maten.

¿Hay hombres buenos?
No se es bueno o malo; hay gente con carisma y dignidad.
Palabra de católico.
Así me educaron. Las religiones impiden a los hombres que sean malos. Los diez mandamientos son una cosa divina, si no cumpliéramos por lo menos cuatro, seríamos salvajes.
Carlos Santana deseó que a Juan Pablo II le sucediera una papisa, pero salió Benedicto XVI.
Vamos a dejar a Santana tranquilo.
Pues hablemos de santería. ¿Se purificó en Bahía, como le predijo una santera?
Uno nunca se purifica en vida, pero al menos no hago daño a nadie. Mi papá decía que el día que más dinero tengas es cuando más vas a sufrir.
¿Ahora sufre más que antes?
Sí, porque veo lo que pasa alrededor. Habría que ayudar, como hacen Carlinhos Brown o Caetano Veloso, o millones de gentes más.
Baricco dice que la gente cuando baila no puede morir. Cuando se toca, ¿se regalan años de vida?
Algo tiene que haber. Cuando toco tres horas delante de la gente no me duele la espalda ni me canso como cuando toco en casa. Una vez el mar me trajo una semilla que tiene como ojos de buey y que en Cuba se dice que da suerte.
¿Funcionó?
En mi vida me salvé de situaciones pésimas, de gente que me quería apresar, de no tener dinero, de vencerse mi visado, de no tener trabajo… Siempre pasaba algo o venían desconocidos que me sacaban del hoyo.
¿Trueba fue uno de ellos?
Es como un hermano, o como un hijo.
¿Puedo decir que es usted afortunado y feliz?
Sí, pero me gustaría ser feliz como cuando era niño, sin maldad. Cuando creces has de sobrevivir y dejas de ser puro, por bueno que seas.
Tiene siete hijos de tres mujeres, y más de una sigue enamorada de usted…
Ay, una cosa es la simpatía y otra la atracción. Cuando cumplimos 41 años casados, Rose Mary [su mujer desde 1963] y yo fuimos a Brasil. Estábamos en un lugar con unas hembras del carajo, y yo miraba lo bonitas que eran. Y entonces ella me dijo, toda seria: También hay muchos hombres bonitos.
¿Celos?
Yo me acuesto con muchas mujeres, pero con los ojos.
Así que tiene 87 años y sueños eróticos.
Sí, pero para qué. Agua que no has de beber, déjala correr.
En sus tiempos debió de ser todo un seductor. Se llevó al huerto a una joven de 19 años cuando tenía cuarenta y tantos, y no era millonario… Ahora es su mujer.
Era un hombre muy fuerte en todo y daba lo que se necesitaba.
¿Se siente solo a veces en las frías noches de Estocolmo?
Nunca, aunque lo esté.
¿Cómo van los chequeos médicos?
Tuve colesterol y ya no lo tengo; tuve la tensión alta, y ya no la tengo. Me hicieron una resonancia y el médico me dijo lo mismo que me dice mi hijo: «Papá, los coches viejos hay que renovarlos». Mi vida es muy tranquila.
Le deseo muchos más años.
Antes tenía miedo a la muerte y ya no. Ahora pido estar sano, y si no, eutanasia.

En dos palabras
«Nunca canto»
¿Reza? No.
¿Guarda algo debajo de la cama? Nada.
¿Canta en la ducha? Nunca canto.
¿Recibe e-mails? No tengo.
¿Conserva amigos de la infancia? Bastantes, aunque quedamos pocos.
¿Se sonroja si le halagan? No.
¿Un ruido insoportable? No se me ocurre.
¿Pasaría por quirófano por estética? ¡Jamás en la vida!
¿Un viaje que desee? Donde mis antepasados africanos.
¿Derechas o izquierdas? Humanitario.
¿Miente? Si no hay más remedio…
Su epitafio dirá… «A Moraima González (mi profesora de piano), de tu eterno alumno Bebo». Le debo lo que soy.
Sin respirar
«No tengo virtudes»
Adora. La luz.
Detesta. A los dictadores.
Teme. Ya nada.
Aspira. A nada.
Colecciona. Música.
Una manía. Sentarme a tocar el piano.
Un defecto. Muchos.
Una virtud. No tengo virtudes.

Original de:
20 minutos. «Un hombre con dignidad no cede»

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Cuatro recupera el “mítico” programa Humor amarillo


Dos de los actores que aparecian en Humor Amarillo, El Pelanas y El Calvo.

Dos de los actores que aparecian en Humor Amarillo, El Pelanas y El Calvo.

Cuando éramos pequeños teníamos una gran parrilla de televisión los domingos por la mañana. Primero había Humor Amarillo, luego la “WWF” (lucha libre) y por último, Gladiadores Americanos.
Pues el que se consideraría símbolo de la primera etapa de Telecinco, Humor Amarillo, volverá desde la pantalla de Sogecable que reemitirá los 100 programas de este popular concurso japonés.

Las mañana de los sábados y domingos tendremos de nuevo el hilarante concurso en el que un grupo de japoneses sufre indecibles torturas por un buen puñado de yenes.

A partir del sábado, 28 de enero, Cuatro ofrecerá durante los fines de semana los cien episodios del concurso. El espacio se emitirá a las 14:20h, antes del informativo de fin de semana.

Las pruebas adquirían nombres como “los rollitos de primavera”, “el laberinto del chinotauro”, “el grano de café gigante”, “luchador de sumo”, “las zamburguesas”, y de entre los participantes, uno se convertía en “el chino cudeiro”, que solía ser uno de los que llegaban hasta el final, y del que se estaban riendo durante todo el programa, haciéndole unos doblajes absurdos en las entrevistas y durante las pruebas.
Que grandes Moncho Alpuente y su compañero que ahora no recuerdo realizando el “doblaje” del concurso, sin duda alguna, fueron la clave de su éxito.

Si queréis perder el tiempo esta es una de las mejores formas de hacerlo, ¿o no? porque la cantidad de conversaciones absurdas que puedes sacar de ver este programa es inmensa.

¿Quién era El “Chino Cudeiro”?: Su origen comienza cuando apareció un participante con una camiseta roja con la frase “Cudeiro, Galicia, España”. A partir de ese momento, cada vez que aparecía un chino con una camiseta roja pasaba a ser familia (primo, hermano, sobrino, cuñado) del “Chino Cudeiro” con las consiguientes risas del personal.

Los inspiradores:
Diario 20 minutos. Titular: Vuelve el Chino Cudeiro
Entrada sobre Humor Amarrilo en la Bitácora La coctelera
Para saberlo todo de humor amarillo

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Sudoku


3 cosas interesantes sobre el juego matemático Sudoku.

Para aquel que aún lo desconozca (yo lo desconocía), un Sudoku es un rompecabezas matemático de colocación cuyo objetivo es rellenar una cuadrícula de 9×9 celdas dividida en subcuadrículas de 3×3 de las cifras del 1 al 9 partiendo de algunos números ya dispuestos en algunas de las celdas.

Sudokus imprimibles

En la página del siguiente enlace se dedican a la temática Sudoku dando consejos y técnicas, facilitan el juego “Online” y hasta un foro.
Aportan 25 sudokus agrupados por niveles, que puede ser libremente descargados. En formato PDF.

Sudoku para ordenador

Os presentamos un proyecto de software libre, “Free Sudoku“, que os facilitará jugar al popular rompecabezas matemático Sudoku.
Para su instalación necesitaremos disponer de una máquina virtual java instalada.

Solucionador de Sudokus

Para los usuarios de OpenOffice dejo una hoja de cálculo que facilita la resolución de Sudokus (formato ODS).

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La Estrella Polar no es una, en realidad son tres estrellas


La Estrella Polar también conocida como Polaris (yo me he enterado hoy) no es sólo una estrella sino que en realidad son tres estrellas.

Leído en Astroseti.org

Una de sus compañeras estelares es claramente visible con un telescopio, pero la otra abraza a Polaris tan apretadamente que nunca había sido vista anteriormente hasta que ahora, los astrónomos, utilizando el telescopio espacial Hubble, han fotografiado a esta vecina cercana por primera vez, grabando su luz ultravioleta.

“La estrella que observamos se encuentra tan cerca de Polaris que requerimos hasta la última de las capacidades de resolución del Hubble para poder verla”, dijo Nancy Evans, astrónoma del Centro Harvard-Smithsonian para Astrofísica quien participó en la investigación.

La recién observada compañera se encuentra a unos 3200 millones de kilómetros de Polaris. Los astrónomos ya sabían de ella desde hace unos 50 años por el análisis de la luz que llega del sistema estelar triple, pero era tan débil comparada con Polaris que una observación directa era imposible.

[continúa en Astroseti.org]

Fotografía tomada desde el telescopio Hubble de las tres estrellas que forman Polaris tambien conocida como La Estrella Polar

Fotografía tomada desde el telescopio Hubble de las tres estrellas que forman Polaris tambien conocida como La Estrella Polar

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